Conocimiento de empresa: de documentos a capacidad acreditable
El conocimiento para licitar ya existe, pero vive disperso. Cómo estructurar proyectos, perfiles y certificaciones una vez para reutilizarlos como evidencia.
El conocimiento que una empresa necesita para licitar casi siempre ya existe. Ha ejecutado obras parecidas, tiene el equipo con las titulaciones que se piden, factura lo suficiente y guarda en algún sitio los certificados de calidad y las actas de recepción. El problema rara vez es carecer de ese conocimiento. El problema es que vive disperso: repartido entre ofertas anteriores en PDF, currículos en Word, el sistema de recursos humanos, el ERP, carpetas de red que nadie ordena y, sobre todo, la memoria de las personas que recuerdan dónde está cada cosa. Cada nueva oportunidad obliga a reconstruir esa evidencia desde cero, y ahí se va una parte enorme del tiempo del departamento de licitaciones.
Este artículo trata de cómo convertir esa documentación dispersa en conocimiento reutilizable, es decir, en capacidad acreditable que pueda aplicarse a cada pliego sin volver a buscarlo todo. La idea es sencilla de enunciar y exigente de aplicar: estructurar una sola vez lo que la empresa ya sabe (sus proyectos, sus perfiles, sus certificaciones, sus datos de solvencia) de modo que la siguiente licitación parta de lo que ya se demostró antes. Veremos dónde vive hoy cada dato y en qué se convierte al estructurarlo, qué activos merece la pena organizar, cómo funciona el histórico como memoria de contexto (sin prometer que un modelo aprenda a ganar) y cómo la búsqueda semántica sobre esos activos reales acorta el trabajo de reutilizarlos como evidencia.
Lo esencial en 30 segundos
- ✓El conocimiento para licitar ya suele existir en la empresa; el coste está en volver a buscarlo y demostrarlo en cada oferta.
- ✓Estructurar ese conocimiento consiste en organizar proyectos, personas, certificaciones, alianzas y datos de solvencia una sola vez, conservando la relación de cada dato con su documento original.
- ✓La evidencia que sostiene el conocimiento de empresa es la misma que acredita la solvencia técnica y económica: experiencia, certificados de buena ejecución, currículos y cifra de negocio.
- ✓El histórico de licitaciones ganadas y perdidas actúa como memoria de contexto, no como un modelo que se reentrena con los resultados ni que predice quién gana.
- ✓La búsqueda semántica recupera activos por su significado, de modo que una experiencia o un perfil se localizan aunque el fichero no se llame como uno espera.
- ✓Genlicit importa desde ficheros y desde sistemas (ETL), funciona como SaaS o self-hosted con claves propias (BYOK) y genera borradores editables con revisión humana.
El coste oculto de volver a buscar lo que la empresa ya sabe
Cualquiera que haya preparado ofertas conoce la escena. Llega un pliego interesante, se lee, se identifican los requisitos y toca reunir la evidencia. Empieza entonces una búsqueda que se repite en cada expediente: ¿en qué carpeta estaba el certificado de buena ejecución de aquella obra de hace dos años?, ¿quién tiene el currículo actualizado del jefe de proyecto?, ¿sigue en vigor el ISO 9001 o caducó en primavera?, ¿cuál fue exactamente la cifra de negocio en el ámbito del contrato el mejor de los tres últimos ejercicios? Todo ese conocimiento existe, pero recuperarlo cuesta horas y depende de que las personas adecuadas estén disponibles y recuerden dónde guardaron cada cosa.
Ese trabajo casi nunca se contabiliza como lo que es. Se percibe como parte inevitable de preparar una oferta, cuando en realidad es una tarea que se rehace una y otra vez sobre información que la empresa ya poseía. La consecuencia práctica es doble. Por un lado, se dedica tiempo caro a labores de rastreo documental en lugar de a pensar la propuesta técnica. Por otro, cada búsqueda apresurada introduce riesgo: se aporta un certificado que no cumple del todo los términos del pliego, se olvida una evidencia que sí existía o se descarta una licitación por creer que no hay experiencia suficiente cuando sí la había, solo que enterrada en una memoria técnica de 2021.
El trabajo invisible de cada oferta
Antes de escribir una sola línea de la propuesta, el departamento hace un trabajo previo que rara vez se ve: leer el pliego, extraer los requisitos y las causas de exclusión, buscar la experiencia acreditable que encaja y localizar los documentos que la respaldan. Ese cruce entre lo que exige el expediente y lo que la empresa puede demostrar es la decisión de fondo, y es la que tratamos en decidir a qué licitaciones presentarse. Cuando la evidencia está dispersa, ese cruce se hace de memoria y a contrarreloj, con el resultado previsible de decisiones peor informadas.
Por qué el conocimiento se dispersa
La dispersión no es un fallo de organización, es la deriva natural de cómo se genera la información. Cada oferta se redacta en su propio documento, cada certificado llega por su canal, cada currículo lo actualiza su titular a su ritmo, cada dato financiero vive en el sistema contable y cada acuerdo con un socio queda en un correo. Nada de esto se guardó pensando en reutilizarlo para la siguiente licitación, sino para resolver el expediente que había delante. Con los años se acumula un archivo enorme y valioso, pero opaco: mucha capacidad y poca forma de encontrarla cuando hace falta.
De documentos a capacidad acreditable
Convertir documentación en capacidad acreditable significa dar un paso más que guardar ficheros. Un documento almacenado es un objeto inerte hasta que alguien lo abre, lo entiende y decide para qué sirve. Estructurar el conocimiento consiste en explicitar qué representa cada dato y mantener las relaciones entre ellos: este certificado avala esta obra concreta por este importe y estas fechas; este currículo pertenece a esta persona, que ocupa este perfil y tiene estas titulaciones; esta cifra corresponde a este ejercicio en este ámbito de actividad. Con esas relaciones establecidas, la documentación deja de ser un almacén y pasa a ser algo que se puede consultar por lo que acredita.
Genlicit no almacena documentos sin más. Organiza personas, organizaciones, experiencia, certificaciones, alianzas, UTE y documentos, y conserva la relación de cada dato con su documento original. Así, cuando un pliego pide una relación de servicios similares avalada por certificados de buena ejecución, la evidencia no hay que reconstruirla: ya está estructurada como capacidad reutilizable, con el vínculo a la fuente que permite comprobar cada afirmación contra el papel que la sostiene.
El conocimiento de empresa rara vez se pierde por no tenerlo. Se pierde por no encontrar a tiempo el documento que ya lo acredita.
Qué significa que algo sea acreditable
Acreditable quiere decir que puede demostrarse ante un órgano de contratación con la evidencia que el pliego exige, en los términos exactos que fija. Tener experiencia no basta: hay que poder aportar el certificado de buena ejecución que indique importe, fechas, lugar y buen término. Contar con un equipo titulado no basta: hay que disponer del currículo y de la titulación que lo respalde. La capacidad acreditable es, por tanto, capacidad con su prueba localizada y vigente. Toda la evidencia que sostiene el conocimiento de empresa es la misma que sostiene la solvencia técnica y económica, y por eso estructurarla una vez rinde en los dos frentes a la vez.
Dónde vive hoy cada dato y en qué se convierte
Antes de estructurar nada conviene mirar el mapa real de dónde está la información en una empresa que licita con cierta regularidad. El patrón se repite con pocas variaciones: la experiencia está en las ofertas y memorias anteriores, las evidencias en carpetas de red, los perfiles en el sistema de recursos humanos y en currículos sueltos, los datos financieros en el ERP y las certificaciones en manos del responsable de calidad. La tabla siguiente resume ese mapa y qué es cada dato una vez estructurado.
| Dónde vive hoy el dato | Qué contiene | En qué se convierte al estructurarlo |
|---|---|---|
| Ofertas y memorias técnicas anteriores (PDF, Word) | Descripciones de proyectos, soluciones y equipos ya redactadas | Referencias de experiencia reutilizables y plantillas de contenido |
| Carpetas de red y discos compartidos | Certificados de buena ejecución, actas de recepción | Evidencias de experiencia vinculadas a cada contrato |
| Sistema de recursos humanos y currículos en Word | Titulaciones, trayectoria y experiencia del personal | Perfiles profesionales y currículos actualizables por rol |
| ERP o sistema contable | Cifra de negocio, cuentas anuales, ratios financieros | Datos de solvencia económica listos para acreditar |
| Correo y mensajería | Acuerdos con socios y compromisos de disponibilidad | Alianzas y compromisos de UTE o de terceros documentados |
| Gestor de calidad o carpeta de certificados | ISO 9001, 14001, 45001, pólizas de seguro | Certificaciones con vigencia y alcance bajo control |
| La memoria de las personas | Quién hizo qué y dónde está guardada cada cosa | Conocimiento explícito que no depende de una sola persona |
La columna de la derecha es la que cambia la forma de trabajar. Cuando la experiencia deja de ser una carpeta con veinte PDF y pasa a ser un conjunto de referencias con su evidencia asociada, la pregunta ¿qué hemos hecho parecido a esto? deja de responderse tirando de memoria y se responde consultando el archivo. Y cuando la última persona que redactó una memoria excelente se marcha, su trabajo no se va con ella, porque ya estaba estructurado como conocimiento de la empresa y no como un fichero perdido en su ordenador.
Qué se estructura
No todo el conocimiento de una empresa hace falta para licitar. Lo que conviene estructurar es aquello que aparece una y otra vez en los pliegos como requisito de aptitud, de solvencia o como contenido de la propuesta. En la práctica se agrupa en unos pocos bloques que se relacionan entre sí.
Proyectos, contratos anteriores y experiencia
Es la columna vertebral. Cada proyecto ejecutado se estructura con su objeto, su importe, sus fechas, su cliente y su ámbito de actividad, y se enlaza con la evidencia que lo respalda: el certificado de buena ejecución, el acta de recepción, la referencia del contrato. Esta es la materia prima de la relación de trabajos de igual o similar naturaleza que exigen los pliegos, y la que permite responder con datos a la pregunta de si la empresa tiene experiencia acreditable en un objeto concreto. Aquí importa el detalle: no vale con saber que se hizo una obra parecida, hay que poder demostrarla en los términos del expediente.
Personas, currículos y perfiles profesionales
El equipo es un activo tan acreditable como la experiencia de la empresa. Se estructuran las personas con su trayectoria, sus titulaciones académicas y profesionales y su experiencia relevante, y se organizan por perfiles, de modo que cuando un pliego pide un responsable de la ejecución con determinada titulación y años de experiencia se pueda localizar quién encaja y con qué documentación se prueba. Mantener los currículos como conocimiento de empresa evita el clásico correo urgente a recursos humanos pidiendo el CV actualizado de alguien el día antes del cierre.
Certificaciones, organizaciones y control de calidad
Las certificaciones de sistema de gestión (calidad, medioambiente, seguridad y salud) y las pólizas de seguro son requisitos habituales. Estructurarlas implica guardar no solo el documento, sino su alcance y su vigencia, para saber en todo momento qué está en vigor y qué toca renovar antes de que un pliego lo pida. Un certificado caducado descubierto el día de la presentación es un problema evitable si su vencimiento estaba bajo control desde el principio.
Alianzas, UTE y compromisos de terceros
Hay contratos que no se ganan en solitario y exigen sumar solvencia con otras empresas o comprometer medios de terceros. Los acuerdos con socios habituales, los compromisos de disponibilidad y los pactos de UTE son también conocimiento que conviene tener estructurado, porque documentan con quién se ha ido de la mano, en qué condiciones y con qué reparto. Cuando un expediente pide más de lo que la empresa reúne por sí sola, tener ese mapa de alianzas a mano cambia la rapidez con la que se puede montar el equipo, un terreno que tratamos en UTE y subcontratación: el equipo ofertado.
Datos de solvencia, plantillas y evidencias
Por último están los datos financieros que acreditan la solvencia económica (cifra de negocio por ejercicio y por ámbito, cuentas anuales, ratios), las plantillas de contenido que se reutilizan de oferta en oferta y las evidencias que dan respaldo a cada afirmación. Estructurar esto significa tener la cifra correcta lista para el ámbito exacto que pida el pliego, sin recalcularla a mano, y disponer de un punto de partida redactado para las secciones que se repiten.
- ✓Proyectos, contratos anteriores y experiencia, con su evidencia asociada.
- ✓Personas, currículos y perfiles profesionales, organizados por rol.
- ✓Certificaciones, organizaciones, alianzas y compromisos de UTE, con alcance y vigencia.
- ✓Datos de solvencia económica, plantillas de contenido y evidencias de respaldo.
El histórico como memoria de contexto
Un archivo de licitaciones ganadas y perdidas es una fuente de conocimiento por sí mismo. Saber a qué se presentó la empresa, con qué encaje, qué experiencia se usó para acreditar cada requisito y cómo terminó cada expediente ayuda a interpretar las oportunidades nuevas y a localizar antes la evidencia relevante. Genlicit utiliza ese histórico como memoria de contexto: un conocimiento persistente que se aplica a cada nuevo pliego para orientar la búsqueda de experiencia y entender el terreno.
Conviene ser preciso con lo que esto es y con lo que no es, porque el terreno se presta a promesas exageradas. Genlicit no reentrena un modelo con los resultados de las licitaciones ni recalibra automáticamente pesos o reglas en función de lo que se ganó o se perdió. No hay un sistema que aprenda a ganar y devuelva una probabilidad de adjudicación. El histórico funciona como referencia y como memoria, igual que un profesional con experiencia recuerda casos anteriores para orientarse, no como un oráculo que predice el desenlace.
El histórico es memoria de contexto que ayuda a interpretar el presente. No es un modelo que se reentrena con los resultados ni que predice quién gana.
La razón para insistir en esto es doble. Primero, por honestidad con lo que una herramienta puede hacer: nadie serio garantiza una adjudicación, que depende de las ofertas del resto de licitadores y del criterio del órgano de contratación. Segundo, porque la utilidad real está justo en lo conceptual: reutilizar lo aprendido para no partir de cero, con las personas del departamento manteniendo el control de cada decisión. Genlicit no sustituye el asesoramiento jurídico ni la valoración profesional de si conviene presentarse.
Búsqueda semántica sobre activos reales
De poco sirve estructurar el conocimiento si luego cuesta encontrarlo. La forma tradicional de buscar en un archivo depende del nombre del fichero y de las palabras exactas que contenga, lo que obliga a recordar cómo se tituló cada documento y a acertar con los términos. La búsqueda semántica funciona de otro modo: recupera activos por su significado. Una consulta como experiencia en mantenimiento de instalaciones en entornos hospitalarios devuelve los proyectos relevantes aunque la memoria original hablara de conservación de edificios sanitarios y no usara ninguna de esas palabras.
Sobre el archivo estructurado, esa búsqueda se convierte en la herramienta que conecta el requisito de un pliego con la evidencia que lo cubre. Cuando el análisis de un expediente detecta que se pide una relación de servicios similares, la búsqueda semántica localiza los proyectos del histórico que encajan con ese objeto y ofrece la evidencia asociada a cada uno, lista para valorar si sirve. El trabajo de la persona deja de ser rastrear carpetas y pasa a ser decidir, sobre un conjunto ya recuperado, qué usar y cómo presentarlo.
Buscar por significado, no por nombre de fichero
Esta diferencia importa especialmente en empresas con archivos grandes y muchos años de recorrido, donde la experiencia relevante puede estar en un documento redactado hace tiempo, con una terminología que ya no se usa y un nombre de fichero que no dice nada. Recuperar por significado saca a la luz capacidad que, de otro modo, seguiría enterrada. La evidencia que sostiene una baja bien defendida o el cumplimiento de un requisito es la misma que acredita la solvencia, y localizarla a tiempo es lo que separa una oferta sólida de una carrera contra el reloj. El análisis del pliego que dispara esa búsqueda lo tratamos en análisis de pliegos.
Estructurar una vez para acreditar muchas: la lógica del ROLECE
La propia normativa de contratación reconoce el valor de estructurar el conocimiento una sola vez. El Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas del Sector Público (ROLECE) permite que una empresa inscriba de antemano sus datos de personalidad, capacidad, representación y, en su caso, clasificación y solvencia, de manera que después pueda acreditarlos ante cualquier órgano de contratación mediante una certificación del registro. El artículo 96 de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público regula precisamente esas certificaciones de registros de licitadores como medio de prueba, y en los procedimientos abiertos simplificados la inscripción llega a ser un requisito para participar. Puedes consultar el texto consolidado en la Ley 9/2017 publicada en el BOE.
La idea de fondo del ROLECE es la misma que sostiene el conocimiento de empresa reutilizable: se ordenan los datos una vez, se mantienen actualizados y se reutilizan en cada expediente en lugar de reconstruirlos cada vez. El registro cubre la parte administrativa y de clasificación. El conocimiento de empresa estructurado extiende esa misma lógica al resto de la evidencia que un pliego pide y que el registro no recoge: las memorias técnicas, los certificados concretos de cada obra, los currículos por perfil, las plantillas de contenido y el histórico de encajes. Donde el ROLECE reutiliza la aptitud, el conocimiento estructurado reutiliza también la propuesta.
Un ejemplo concreto
Imagina un contrato de servicios de mantenimiento de instalaciones con un valor estimado de 800.000 euros a dos años. El pliego, al amparo del artículo 90 de la LCSP, exige una relación de servicios de igual o similar naturaleza de los tres últimos años avalada por certificados de buena ejecución, un responsable de la ejecución con titulación técnica y experiencia mínima, un volumen anual de negocios en el ámbito del contrato de al menos 400.000 euros y un certificado de gestión de la calidad en vigor. El departamento tiene que reunir la evidencia de cada punto antes de comprometer horas en la propuesta.
Con la documentación dispersa, ese trabajo son varios días de búsqueda: rastrear en qué carpeta están los certificados de los contratos de mantenimiento parecidos, pedir el currículo actualizado del responsable, comprobar si el ISO sigue vigente y recalcular la cifra de negocio en el ámbito exacto. Con el conocimiento estructurado, el cruce entre lo que pide el pliego y lo que la empresa puede acreditar se resuelve consultando el archivo, y cada requisito queda en uno de cuatro estados.
| Requisito del pliego | Dónde estaba la evidencia | Estado del encaje |
|---|---|---|
| Relación de servicios similares con certificados de buena ejecución | Tres contratos de mantenimiento estructurados con su certificado asociado | Cubierto: hay evidencia real que lo acredita |
| Responsable de la ejecución con titulación y experiencia | Perfil disponible, con currículo pendiente de una actualización menor | Subsanable antes de la fecha límite |
| Volumen anual de negocios de 400.000 euros en el ámbito | Cifra por ejercicio y ámbito ya estructurada desde el ERP | Cubierto con el dato listo para aportar |
| Certificado de gestión de la calidad en vigor | ISO 9001 con vigencia controlada, renovación en curso | Subsanable: confirmar la renovación antes del cierre |
El diagnóstico distingue cuatro situaciones que conviene tener siempre presentes: cubierto (hay evidencia real que acredita el requisito), subsanable (falta algo que puede resolverse antes de la fecha límite, como renovar un certificado o actualizar un currículo), bloqueante (un requisito impide participar tal y como está, por ejemplo un volumen de negocios que no se alcanza) y sin información (todavía no hay evidencia suficiente para afirmar nada). Hecho con datos estructurados y no con memoria, ese cruce convierte una decisión que antes era una apuesta en una comprobación fundada, y libera el tiempo del equipo para la parte que de verdad diferencia una oferta.
Cómo empezar sin rehacerlo todo
Estructurar el conocimiento de una empresa suena a proyecto interminable, pero no tiene por qué empezar de cero ni abarcarlo todo el primer día. Lo sensato es importar lo que ya existe y priorizar lo que más se reutiliza. Genlicit permite importar desde ficheros (las ofertas anteriores, los certificados, los currículos que ya están en PDF o Word) y también desde sistemas mediante procesos de importación tipo ETL, de modo que los datos que ya viven en el ERP o en el sistema de recursos humanos no haya que teclearlos de nuevo. A partir de ahí, cada licitación que se prepara alimenta el archivo y lo hace más útil para la siguiente.
- ✓Empezar por los activos que aparecen en casi todos los pliegos: experiencia con certificados, perfiles del equipo y datos de solvencia.
- ✓Importar desde ficheros y desde sistemas (ETL) para no reintroducir a mano lo que ya está en el ERP o en recursos humanos.
- ✓Conservar la relación de cada dato con su documento original, para que toda evidencia pueda comprobarse contra la fuente.
- ✓Ampliar de forma progresiva, dejando que cada oferta preparada enriquezca el archivo reutilizable.
El alcance concreto, el orden de importación y la configuración de seguridad se definen durante la implantación, que se adapta al punto de partida de cada organización. Una empresa con un archivo ordenado avanza rápido; una con años de documentación dispersa empieza por lo esencial y crece desde ahí. En ambos casos, el retorno aparece en cuanto llega el segundo pliego que reutiliza lo estructurado en el primero.
Cómo Genlicit convierte tu documentación en conocimiento de empresa
Genlicit no predice si vas a ganar, no da un porcentaje de victoria, no garantiza la adjudicación y no sustituye el asesoramiento jurídico. Lo que hace es reducir el coste de encontrar y demostrar el conocimiento que tu empresa ya tiene, dejando el control en manos de las personas que revisan y firman.
- ✓Estructura como conocimiento de empresa las personas, organizaciones, experiencia, certificaciones, alianzas, UTE y documentos, conservando la relación de cada dato con su documento original.
- ✓Importa desde ficheros y desde sistemas (ETL), de modo que la documentación dispersa se organice sin volver a introducirla a mano.
- ✓Recupera activos con búsqueda semántica sobre el archivo, localizando experiencia, perfiles y evidencias por su significado y no solo por el nombre del fichero.
- ✓Usa el histórico de licitaciones ganadas y perdidas como memoria de contexto, sin reentrenar un modelo con los resultados ni prometer aprendizaje automático de la victoria.
- ✓Genera borradores editables de la documentación con revisión humana, y funciona como SaaS o self-hosted con tus propias claves de modelo (BYOK).
El resultado no es una respuesta mágica, es un archivo de capacidad acreditable que sostiene tanto la decisión de a qué presentarte como la preparación de ofertas y la acreditación de la solvencia, sin reconstruir la prueba en cada expediente. Puedes ver cómo encaja todo en cómo funciona Genlicit.
Convierte tu documentación dispersa en conocimiento de empresa reutilizable.
Ver conocimiento de empresaPreguntas frecuentes
¿Qué es el conocimiento de empresa en el contexto de las licitaciones?
Es el conjunto de datos que una organización necesita para acreditar lo que exige un pliego: proyectos ejecutados, certificados de buena ejecución, currículos y perfiles del equipo, titulaciones, certificaciones de calidad, cifra de negocio, seguros, alianzas y compromisos de UTE. En la mayoría de empresas ese conocimiento existe de sobra, pero está repartido entre ofertas anteriores, sistemas de recursos humanos, el ERP y carpetas de red. Estructurarlo consiste en organizarlo una sola vez de forma que pueda localizarse y reutilizarse en cada nueva licitación, conservando la relación de cada dato con el documento que lo respalda.
¿En qué se diferencia estructurar el conocimiento de tener un gestor documental o una carpeta compartida?
Una carpeta compartida guarda ficheros. Estructurar el conocimiento consiste en identificar qué representa cada dato (este certificado avala esta obra, este currículo pertenece a este perfil, esta cifra corresponde a este ejercicio) y en mantener las relaciones entre ellos. La diferencia se nota cuando llega un pliego: en una carpeta hay que recordar en qué subcarpeta está cada cosa y abrir los ficheros uno a uno; con el conocimiento estructurado se busca por lo que el dato significa y cada evidencia vuelve a su documento de origen, lista para acreditar un requisito concreto.
¿Genlicit aprende de las licitaciones ganadas para predecir cuáles ganaré?
No. Genlicit usa el histórico de licitaciones ganadas y perdidas como memoria de contexto para interpretar nuevas oportunidades y localizar experiencia relevante, pero no reentrena un modelo con los resultados ni recalibra pesos o reglas de forma automática. No predice victoria, no ofrece un porcentaje de probabilidad de ganar y no garantiza la adjudicación. Es conocimiento persistente que se aplica a cada nuevo pliego, siempre con revisión humana.
¿Qué relación hay entre el conocimiento de empresa y la solvencia?
Es prácticamente la misma evidencia vista desde dos sitios. La solvencia técnica y económica que exige la LCSP (relación de trabajos con certificados de buena ejecución, titulaciones del equipo, volumen anual de negocios, seguros) se acredita con los mismos activos que forman el conocimiento de empresa. Estructurar ese conocimiento una vez sirve para acreditar la solvencia expediente tras expediente sin reconstruir la prueba desde cero. Lo desarrollamos en la guía de solvencia técnica y económica.
¿Cómo se importa la documentación que ya tenemos dispersa?
Mediante importación desde ficheros y desde sistemas. Se pueden cargar documentos existentes (ofertas anteriores, certificados, currículos en Word o PDF) y también conectar con sistemas mediante procesos de importación tipo ETL, de modo que los datos que ya viven en el ERP o en el sistema de recursos humanos no haya que teclearlos de nuevo. La estructuración es progresiva: se empieza por lo que más se reutiliza y se amplía a partir de ahí. El detalle operativo se define durante la implantación.
¿La búsqueda semántica sustituye a la revisión humana?
No. La búsqueda semántica recupera activos por su significado, no solo por el nombre del fichero, de forma que una consulta como experiencia en mantenimiento de instalaciones hospitalarias devuelve proyectos relevantes aunque no contengan esas palabras exactas. Lo que hace es acortar el tiempo de encontrar la evidencia; la decisión de usarla, adaptarla o descartarla sigue siendo de la persona que prepara la oferta. Todo lo que Genlicit genera son borradores editables sujetos a revisión.
¿Dónde se guardan los datos y quién los controla?
Genlicit puede operar como SaaS o desplegarse en modo self-hosted, dentro de una infraestructura definida con el cliente. Admite claves propias de modelo (BYOK), de manera que la organización decide qué proveedor de IA interviene y dónde se procesa la información. La configuración exacta de seguridad, accesos y despliegue se acuerda en la implantación. Genlicit no sustituye el asesoramiento jurídico sobre el tratamiento de la documentación.
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